Llaryora anticipa una rebaja impositiva para lanzar su campaña por la reelección
Con una reducción de la presión impositiva, Martín Llaryora empieza a delinear uno de los principales argumentos para su narrativa electoral. A pocos días del envío del paquete de proyectos económicos a la Legislatura, el ministro de Economía, Guillermo Acosta, confirmó que el próximo presupuesto incluirá otra rebaja de la presión tributaria. “Para el Presupuesto 2027 se impulsarán nuevas rebajas impositivas. Ese compromiso se sostiene sobre el criterio de que cada peso que no se paga en impuestos vuelve a la economía real”, afirmó Acosta.
El argumento será parte de la construcción política de Llaryora para un año electoral en el que buscará exhibir una identidad propia frente a Javier Milei: el peronismo cordobés le reclama al Presidente la eliminación de las retenciones al campo y del impuesto a los combustibles para abaratar el transporte urbano y la logística. Con esa tensión, Llaryora saldrá a reivindicar el equilibrio fiscal, pero reclamará políticas de estímulo a la producción. “Coincidimos con los principales ejes del rumbo fiscal nacional, que son ejes que la provincia implementó y respeta desde hace muchos años, pero faltan políticas de desarrollo productivo”, planteó el ministro.
La apuesta se produce en medio de un escenario industrial complejo. Según la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba, la producción del sector cayó 9,5% interanual durante los primeros ocho meses de 2026. La maquinaria agrícola retrocedió 29,1% y la fabricación de vehículos automotores, 18,3%. El deterioro también impactó en el empleo: la actividad metalúrgica perdió 2.121 puestos registrados en un año.
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El mercado laboral agrega otra señal de alarma. El Gran Córdoba registró una desocupación del 10,5% en el segundo trimestre de 2026, equivalente a unas 87.000 personas sin trabajo. La cifra representa un aumento de 1,6 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.
En ese marco, Acosta defendió la continuidad de los incentivos fiscales a las inversiones industriales y turísticas, pese al costo que representan para las cuentas públicas. “Los resultados de una inversión no son inmediatos. Necesitan estabilidad, confianza y reglas sostenidas. Es una decisión estratégica que asumimos con conciencia de su costo”, explicó. Y agregó en declaraciones a Comercio y Justicia: “La lógica es que la inversión que hoy se promueve amplía la actividad, el empleo de calidad, y por lo tanto la base imponible de mañana”.
El ministro Guillermo Acosta
La Provincia mantendrá los regímenes de promoción, incluido el esquema de Inversiones por Impuestos del Plan de Igualdad Territorial. La intención es sostener los beneficios durante 2027 y evaluar su impacto con herramientas de análisis de datos. Llaryora busca mostrar que los incentivos pueden convertirse en inversiones concretas, especialmente en el interior provincial. La oposición libertaria, como se sabe, basará su estrategia en el pedido de eliminación de impuestos y tasas municipales.
El problema -tanto para Llaryora como para el candidato opositor- es que la promesa de nuevas rebajas impositivas convive con una recaudación en retroceso. Los recursos de origen provincial cayeron 7% real en el acumulado de enero a septiembre, con Ingresos Brutos y Sellos entre los tributos más afectados. La coparticipación federal también mostró dificultades: en los primeros nueve meses del año, los envíos automáticos registraron una caída real interanual del 0,7%.
El propio Acosta reconoció las restricciones. “Este 2026 el resultado corriente y financiero vienen siendo positivos durante el primer semestre, con una presión sobre el segundo por causas conocidas: la caída real de la coparticipación y de Ingresos Brutos, y en nuestro caso el peso de la Caja de Jubilaciones”, señaló.
El ministro anticipó que el resultado financiero del próximo ejercicio será más ajustado y podría incluso quedar por debajo del equilibrio presupuestario, en parte por el financiamiento de obras públicas mediante crédito. También aseguró que el Gobierno trabajará con prudencia y mecanismos de ajuste del gasto si los ingresos no acompañan. “En Argentina la volatilidad de un año electoral es un dato, y la planificación la incorpora”, afirmó.
La estrategia de Llaryora tiene dos destinatarios: los contribuyentes y empresarios, a quienes buscará ofrecer una nueva reducción de impuestos y condiciones para invertir, y la Casa Rosada, a la que le plantea que el equilibrio fiscal no alcanza si no se traduce en producción y empleo. Con esa combinación, el gobernador prepara una de las principales banderas económicas de su campaña por la continuidad.
Fuente: LaPoliticaOnLine.com